Maestres, caballeros, damas, expectantes en la orden. Los Maestres os saludamos y nos alegra comprobar un año más, vuestra asistencia, que inasequible al desaliento, está dispuesta a traspasar este milenio a nuestro lado.
Pero ¿ubi sunt, aquellos “ vibedores ” empedernidos, aquellos trasnochadores eternos, aquellos bailones sin fin, aquellos
platicadores melifluos, aquellos correligionarios de adhesión inquebrantable? ¿Qué placentero amodorramiento nos embarga?.Por ello, esta Orden, que se caracteriza por no tener ninguna ley escrita, sini una máxima de oro “Cada uno libera su albedrío sin responder a nadie” necesita de vuestro empuje y generosidad para continuar su epicúrea línea, sin olvidar sus principios.
Es por esto, que los Maestres “viagratia” revitalizaremos el aparato logístico de la Orden, esperando que os trasmute y os haga transitar por paraísos que pensábais perdidos.
A vosotros “expectantes” elegidos entre los elegidos, nuestras felicitaciones, recordándoos que adquirís unos ineludibles compromisos y que de vosotros se espera lo mejor.
Bueno, es tiempo ya, de callar, empieza la noche y su turbadora magia nos llama.
Salud y larga vida a la Orden
Madrid, diciembre de 1998, en el Restaurante El Bocho
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